5/12/10

Blackout

Siempre he tendido a ver el mundo girando alrededor, procurando asignar causas a determinados comportamientos, delegando otros a la misma suerte. Pero la indiferencia, la falta de argumentos, la nada como único destino dentro un camino sin origen en el que no existe dirección, provocan que replantear el problema sea probablemente la más lógica de las vías de escape, en caso de existir. Así, ante una perspectiva diferente, en la que el todo forma parte de la nada, en la que formo parte del alrededor, y en la que ante todo, y por mas que me pese, debo ser la causa que conlleve ciertos comportamientos, y no ellos los que influyan en mi, visualizo el horizonte e intento comprender más allá de lo manejable, más allá de la inerte comodidad actual. Pues en este momento, tan solo el espejo me sostiene en pie, como estas notas motivan la añoranza y una canción nos recuerda un lejano lugar mejor, al igual que pido perdón, no por error, sino por lo que la incertidumbre, y una mala gestión de lo racional, provocó que yo creyera como inalterable verdad. Einstein definió locura como hacer siempre lo mismo, esperando resultados diferentes, por lo que es de locos seguir pretendiendo precisamente eso, aun cuando las circunstancias son tan ridículamente conservadoras que son la perfecta excusa a la inactividad que recorre mi interno entorno incierto, rodeándolo todo de color negro. El mundo me ahoga, resulta demasiado grande y complejo, sumamente desconocido y extraño, continuamente acrecentando el temor a perder la fe en este frío invierno, donde las lagrimas de mis ojos descienden despacio e impiden sentir algún latido por el que valga la pena luchar.