15/5/12

Unplugged

Esta es una de esas noches, en las que no me acostaría hasta el amanecer, pensando, escuchando, y dejando simplemente pasar el tiempo. Y se siente vacío, angosto y frío por momentos, cual lejano y distante espacio en el interior, extrañamente cómodo y conocido. Blanco ignorante y negro impotente colapsan en el centro de donde todo evoca a intermitentes llamaradas, donde sólo quedan vibrantes cenizas de un ayer frustrado. Ahora nada queda claro, a las respuestas le faltan piezas, algunas perdidas, otras quemadas, la mayoría no encontradas, y ya me harto de enfrentarme a un examen a cada paso adelante. Si quiero decir que siento interés, comentario sutil, no parecer desesperado, miro para otro lado, pretender ser valiente, el alcohol no es mi fuerte, y tan solo ser claro no parece dar un serio resultado. Cansado de desencriptar cada dato, pido un ejemplo claro, que me lleven de la mano y sin ser exagerado me griten al oído si es posible o voy a tener que seguir soñando y asimilando. Hace mucho que no sentía esta incomodidad conmigo, e innegablemente de nuevo aparece el miedo, de no compartir más, esta vez, contigo.

16/3/12

Ópera

Suspiro, y evoco pisadas en la piel, tacto con tacto, un vertiginoso recorrido alrededor del cuerpo, suave y fugaz momento que detiene el universo más lejano. Y a la vuelta de lo infinito, inmediatamente después, el infierno, la realidad vacía, insustancial e insípida, rutinaria mentira a la que llamamos vida, y en la cual yo pierdo cada vez más la fe. Incongruencia emocional pasiva que agota día a día y no se detiene ni a respirar, ahogada en un océano de perfecto horizonte lineal. Pierdo a cada segundo, me trago el desaliento y me aferro a mi mayor interpretación jamás ofrecida en el gran teatro de la existencia: La indiferencia.