Existe un elemento culturalmente opuesto que me desborda, e irracionalmente me hace arder por dentro, trayendo reminiscencias de un inesperado fracaso, por inexperto y frágil convencimiento. Y por un instante ha vuelto a propagarse una alargada sombra que deja libres fantasmas del pasado, una expectativa, una idea inquieta revoloteando tan a la ligera tanto por la mente como por el estómago. Una grieta, símbolo de fragilidad absoluta de un muro en apariencia de hormigón, maquillado con motivos alegres, toques de humor, incluso picantones, que en el fondo oculta un fino cristal, en cuyo interior se produce una incesante lluvia desgarradora.
He dejado de nuevo la puerta abierta, tímidamente, con la esperanza de que al menos no podré arrepentirme, no esta vez. He puesto ya mis granitos de arena aun a sabiendas de que lo estoy haciendo en un mar colmado de ellos. Al final de todas las cosas, puedo concluir que existe la remota posibilidad de que al fin vea tierra a lo lejos. Intentaré coger el timón de un barco que he dejado tanto tiempo a la deriva, que olvidó a qué puerto pretendía llegar.
“I got a long way to go
And a long memory
I been searching for an answer
Always just out of reach
Blood on the floor
Sirens repeat
I been searching for the courage
To face my enemies
When they turn down the lights
I hear my battle symphony
All the world in front of me
If my armor breaks
I’ll fuse it back together
Battle symphony
Please just don’t give up on me
And my eyes are wide awake
For my battle symphony”
Battle Symphony (Linkin Park)
