28/11/09
Estrella Fugaz
Lágrimas bajo la lluvia, amanece y sale la luna, es la soledad que nunca te abandona. En la lúgubre visión de un mañana nuevo, la esperanza se marchita, ha sido reemplazada de nuevo por la desdicha, cual improvista tormenta de arena en el mar, disimulado desconocimiento envuelto en palabras de más. No hay principio ni final, tan sólo etapas en un blanco desgastado, garabatos desconfiados, sin forma, sin significado. Utópicamente intentando obtener la invencibilidad para no ser negado, la voluntad de confiar en la vergüenza de lo que deparen tus actos. Alborotada elección desacertada. Hubo momentos, en los que el atrevimiento no se dejó ver. Como en un laberinto de infinitas entradas en el que no hay luz, ni siquiera túnel, repleto de relativas realidades, señales que no lo son, errores que carecen de solución. Bucle sin control, mala implementación. Seguro del fracaso, seguro de nada, nada que permita transmitir el habla, y el alma no aguanta, se suicida de sentir que alcanzará a la larga un destino por inercia, por la alineación de los planetas, por fugaces estrellas o divinas providencias, cuyo nombre es casualidad. Necio pensamiento, deja de arrastrar las cadenas tras de ti y evita el tsunami, creándolo a tu merced. Apretar el gatillo y confiar. La tormenta oculta el valor poseído, no es representativo lo que dictan los sentidos propios, ni todos los colores son percibidos por igual. La mentalidad es lo primordial, el éxito de la fe en el éxito, mantenerse en el ojo del huracán, permanecer en él. Cálido sueño en una fría noche invernal. Uniforme horizonte que recrea el ocaso de una costosa y transitoria etapa en su recta final. Escuchando la leña, añorando el lugar.
Simply Nothing
Sabes, cuando un instante en principio fugaz e insignificante, sucede que se vive como la detención momentánea del tiempo, como pausa y tensión en una corta distancia, intensidad que provoca la profunda caída en la atmósfera de una mirada interrogante. Calma y silencio, que los ojos hablen, y después la mente interprete lo que la imaginación crea conveniente. Principio de un camino que no lleva a ninguna parte, únicamente a donde los prudentes pasos inseguros quieran dejar que te desplaces. Negro fuego brotando de la fuente que emana deseo, la primicia de una interacción que se produce tras una larga y dura persecución pasiva. Concepto del momento, de la simplicidad de la nada se crea un boceto, borroso y disperso, el cual se recuerda aunque no deba suponer consecuencia alguna, seguramente en ningún momento ni lugar lo haga. O tal vez sí, y entonces la providencia augurará tal metáfora del encuentro bilateral e inconexo, tan intangible en su contexto al azar propagado. Será recordado el lugar, aproximada la hora, en la retina escrita la imagen, mínima unidad medible de un recuerdo agradable, pero que por ello, resultará inolvidable.
17/11/09
Halt!
Negro veo, cansancio siento, dormir no quiero. En calma pienso, por la mañana me arrepiento, durante el día desvanezco. Delante del espejo, avergonzado siento no poder detener el tiempo, sentir en silencio que todavía puedo salir, escapar, dejar de necesitar. Inmenso humo, cercana presa, lejana meta. Escalofrío, proyecto una imagen, la siento palpable. Verde y blanco, demasiado claro. Levántate, anda, abre la puerta, siente la llamada. El hoy ya es ayer, la tensión te delata. Uno, dos, tres, cuatro. Lo perfecto, tan solo lo comprendo a nivel emocional. Desecho, maldito relativismo del sufrimiento. Contrarreloj estremezco. Voy y vuelvo. Código incompleto, deja de latir. Ejecución del fracaso, que alguien lo detenga por mí. Alto. Acaricia la noche. La marea empuja, no decae la voluntad. Por momentos se ahoga. También flota tan arriba, tan abajo. Tan inmaterial. Nimieces suceden, sustentan la caída. Al fin veo el momento, tranquilo, abandono el castigo, me rindo. Intangible mundo que soporta la desalmada verdad. Poco, menos, nada.
4/11/09
Anhelo
Como un día de aquel eterno verano, el sol resplandeciente, imágenes de hace años. Ilusiones pendientes fluyen espontáneas, alborotan mi mente sin ni siquiera enseñarme nada. Desplazado, siempre tarde o temprano, sintiendo el tacto, lejos estando. De suaves noches hablo, brillantes días, serpenteantes travesías. Y más cercanos son los llantos que en jaulas siguen esperando, reflejos que pronostican el renacimiento de un cambio que trajo consigo todo cuanto es necesario recordar. Aire frío, corazón tentado, estado congelado. Espero impaciente la llegada de un nuevo anhelo, las fuerzas surgen ahora que nada por complacerlas hacer puedo. Estancadas en un rincón del longevo vacío guardarán los deseos de ser puestas en libertad, de que de una vez por todas llegue a ser verdad, impulsarse alto y no pensar en bajar. Un principio, una finalidad. Que de tantas veces, pueda ser ésta, aunque todavía saboreemos el último escalón superado, el próximo ya se hace de rogar. Momento de planear, dejar de preguntar.
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