10/8/13

Sin letra pequeña

"Vuelvo a tener la sensación
de haberme equivocado,
de ver cómo se separaba el mar
y no haber caminado.
Si... estoy bastante bien...
pero así... no quiero ser"

Agradable Abismo (Desakato)

A la luz de las estrellas, buscando caminos entre las sombras, luces que no iluminan, palabras jamás pronunciadas, abrazos que no llegan. Harto de estar sentado esperando un amanecer inesperado, un camino que termine a mi lado y simplifique toda la complejidad que se ha impuesto en una sociedad hecha a medida de extraños. Estoy cansado de pisar el asfalto, mirar a otro lado y sólo ver reflejado mi rostro, aislado y decepcionado con los días pasados, y por ello desato las cadenas que me ataban a esta realidad, entierro la máscara que engañado tuve que llevar y libero las alas frente al abismo del mundo. No mas mentiras, no más muros que escalar ni fachadas que levantar. Sólo tu, yo, la fresca brisa nocturna de verano y el sonido del silencio natural. Sinceridad sin vasos que llevar a la boca. Tan sólo se desea encontrar compañía, conversación, confianza y confort alternativo, a cambio de lo mismo. Sin letra pequeña.

9/8/13

#NuncaSeSabe

Puestos a razonar el por qué de las cosas, y con la metáfora de por medio, he llegado a pensar que somos conscientes del camino que tomamos, no de la piedra con la que tropezamos... Pero, ¿y si alguien ha puesto ahí esa piedra? Puede haber sido obra de una persona, o haber pasado de mano en mano hasta acabar siendo lanzada justo delante de tus pasos. ¿Quiere decir eso que si mirásemos desde el principio de todo el movimiento de la piedra, existiera una causa que fuera la razón de que ésta llegara inevitablemente a cruzarse en tu camino? Es posible. Siempre podríamos indagar y de una u otra forma alcanzaríamos a encontrar incontables causas que desembocaran en tu tropiezo involuntario. ¿Entonces hablamos de causalidad? ¿Hay una causa que siempre podría justificar un efecto posterior en cada acto? Visto así, no hubiésemos tropezado de no haber andado por ese camino. ¿Eliminamos pues definitivamente cualquier indicio de casualidad en los hechos, no? Aquí es donde distingo, retomando el principio del texto, causalidad de casualidad. Al principio de todo es posible que cada suceso tenga una causa que lo inicie y ejerza un efecto posterior. Pero si ese efecto no es elegido a consciencia o con voluntad propia, yo pasaré a considerarlo casualidad. Sí, siempre podríamos haber elegido el otro camino, y ahí creamos nuestra causalidad, pero no elegimos con qué piedra tropezar, pese a que un cúmulo de circunstancias pueda habernos llevado a chocar contra ella. Nunca se sabrá con exactitud donde empieza la casualidad y acaba la causalidad, si es que es posible separarlas y distinguirlas desde la absoluta realidad de las cosas, pero así podemos dejar de culpar erróneamente actos y comportamientos involuntarios, aunque... ¿si no fueran realmente tan involuntarios? ¿Y si ocurren de cierta manera porque es como debe ser, y de antemano estuviera decidido que así fuera? Caemos en este instante en las garras del destino. Un destino que ha existido, existe a cada segundo y existirá hasta que el control del tiempo deje de ser una quimera. Lo que pasó, pasó, perdurando para siempre de la misma forma. Lo que pasa ahora mismo, presuponemos que tenemos la capacidad de decidirlo, cambiarlo o alterarlo hasta el último momento, y digo que lo presuponemos porque en el momento eliges un camino, nunca sabrás de ninguna manera qué deparaba el otro, siempre que no hablemos literalmente de caminos claro... De esta forma queda marcado tu porvenir, y esté escrito o no, creamos en el destino o no, sólo tenemos una senda a trazar en toda nuestra vida. ¿Eso quiere decir que no podemos "cambiar" nuestro destino? No es que no se pueda cambiar, es que cuando el destino importa, es cuando ya hemos llegado a él y no hay marcha atrás, por lo que sólo puede haber uno. Asumir la realidad y lo que se tiene es lo mejor para dejar de pensar en la razón de ser de todas las cosas, pues la verdad, a fin de cuentas, nunca se sabe...

5/8/13

Palabras Inertes

Quiero gritar hasta que la garganta se desgarre sumergida en un mar de lágrimas incesantes. Y quiero ahogarme, que no pueda respirar aunque haya aire, en caída libre por un abismo sin fondo lanzarme, impedir desatarme, una y otra vez arder y quemarme en un infierno sin luz desangrarme, rojo brillante.

Quiero gritar suspendido en el aire, rodeado de mariposas nunca querer acostarme. Y quiero esperar eternamente al amanecer, acompañado por el puro placer de la necesidad, buscar, insistir y lograr encontrar la razón del ser, completar mi mitad, cerrar los ojos sabiendo que nada cambiará al despertar.

Quiero gritar sin pensar, no justificar el parar por sudar o por cansancio arriesgarlo todo y abandonar. Y quiero desde lo más alto respirar, imaginar un lugar en el que estar y con el tiempo lograr llegar olvidando las escusas y el justificar. Sólo caminar, viajar dejando a los días sedientos atrás.

Quiero gritar y sonreír al terminar de llorar tumbado bocarriba en medio de ningún lugar. Y quiero querer recordar cada instante, merecer el hacerlo cada día de aquí en adelante, conscientemente avanzar celebrando el tiempo restante. Abandonar el estado inerte, quiero sentir, y volver a escribir sin querer.