21/4/17

Killing Butterflies

Sigo encontrando entornada la puerta frente a la que llevo días parado, no parece que me la quieran cerrar, pero tampoco hay atisbo de invitarme a entrar. He llamado varias veces, siempre con una respuesta, pero continúo en el mismo lugar, de pie, a la espera de descubrir una nueva y acogedora realidad al otro lado, o por el contrario tener que volver al vacío de una multitudinaria realidad. Y cada cierto tiempo, revolotea una mariposa alrededor, provocando una sensación tan agradable como insufriblemente incómoda, que hace que seguir de pie se convierta en una ardua tarea. Intento no hacerle caso, mirar hacia otra parte, buscar una ventana a otro lugar, pero al girar la cabeza aquí estoy. Yo, la puerta, la mariposa, la aparente calma.

De vez en cuando escucho voces, veo sombras moverse tras la pequeña abertura, algunas reconocibles y otras difusas. La inactividad me hace temblar, intento no mirar, pero no encuentro nada más a lo que prestar atención. Me visita de nuevo la mariposa, pero ya no ha venido sola, cada vez son más. Intento espantarlas, que se alejen, o que por lo menos dejen de moverse. Y lo consigo, a ratos, hasta que vuelven a insistir, y los nervios crecen.

No sé cuánto tiempo más aguantaré en esta posición, con estas circunstancias. Me siento demasiado bien, con una comodidad cuasi insólita cada vez que se abre la puerta durante un tiempo, pero ese instante pasa fugaz, y entonces vuelvo a necesitar desahogarme de alguna manera para no sucumbir a la desesperanza. Y ya casi no encuentro belleza en mis compañeras voladoras, que se van volviendo hostiles. Desearía poder liberarlas de esta atadura pacíficamente, porque existe otra opción, pero es más difícil, cruel y sin vuelta atrás, tanto para ellas, como para mí.

20/4/17

Nerve

Se me encoge el corazón, se ahora el alma ante la sensación de perder lo que ni siquiera tengo, y que puede que nunca llegue a tener. Pero algo por dentro duele, una lanza atraviesa el pecho, se retuerce ante el miedo previo a la prueba, miedo previsor e incontrolable, inservible, asfixiante. Y como bien dijo Will Smith, el miedo estando en la comodidad previa a la acción es inútil y no tiene sentido, pues el miedo tan sólo es la barrera que oculta las mejores cosas tras de sí y nos intenta impedir poder llegar al otro lado.

Cual salto de fe debo lanzarme, he de hacerlo pero joder, que alguien le prenda fuego a la cuerda que tengo atada a la cintura y que me impide acercarme al borde del abismo. Necesito gritar, gritar de rabia, de dolor, de felicidad, de lo que sea, liberar el nudo que está bloqueándome, desgarrándome por dentro. Que salga ya, que me deje respirar en paz de una vez, si ha vuelto para morir lentamente ante la pasividad y la cobardía, que se hubiera quedado donde estaba. A la mierda, crearé la oportunidad, cruzaré el río a ciegas esperando llegar a la otra orilla. Y si la corriente me lleva qué más da. Acabaré exhausto, pero acabaré esta agonía, dulce agonía.