8/6/17

The Awakening

Estoy perdiendo la realidad, intentando adelantar al tiempo. Consciente del profundo vacío que poseo dentro, sostengo ya a duras penas el orden en mi caos.

Camino sin rumbo, desorientado entre infinidad de almas, promesas que se evaporan, una suerte que nunca llega. Cuando la noche releva al día, me desvelo en mi impotencia y ni los sueños consiguen albergar una mínima esperanza. No encuentro calma en mi soledad, ni comodidad en este castigo eterno de la existencia, que se antoja tan efímero en sucesos. Oculto delirios indebidamente justificados, asumiendo que no podemos ver más allá de las decisiones que no entendemos.

Siempre pretendí encajar en un concepto incómodo, creyendo ser la pieza perdida de un puzle incompleto, buscando cumplir lo que se supone necesario, requisitos básicos, para ser considerado normal. Negándome a afrontar el hecho de ser más que un un rol asignado, un perfil registrado junto a datos en papel mojado. Sucumbí a la inercia, la conformidad como única regla, cayendo en un largo letargo del que resurgir podría considerarse una proeza.

Tras este tardío despertar, me impongo un egoísta reclamo, para primero ser yo, y luego esperar poder sumar dos. Sigo siendo un espíritu joven en una situación responsable, empezando a aceptar su singularidad. Cansado de ser uno más, teniendo mucho menos, me contagio de cualquier compatibilidad, por remotamente perfecta que parezca, pues radica en ello la belleza de lo no habitual, la curiosidad inusual.

Hago girar de nuevo esta ruleta del azar a la que todavía le quedan apuestas por jugar, dar el paso, asumir el cambio necesario tras tantos años observando desde el otro lado del cristal. Pues no comprendía a la sociedad, hasta que me atreví a mirar fuera de ella, aprendiendo a silenciar el ruido para adaptarme al entorno. Me pesaba la rutina, e hice crecer los pequeños detalles, para sostenerme en ellos, pudiendo seguir adelante. Y vivía con los ojos cerrados, creyéndome inmune, olvidando lo que era sentir, hasta que apareciste aquel día y ya no pude dejar de pensar en volver a escucharte reír.

El universo me castiga, mostrándome un regalo fuera de alcance en esta dimensión. Se agotan las palabras que puedan expresar todo este tiempo sin malentendidos, y por principios diré lo que pienso, aunque me duela el alma y me contradiga a mí mismo.

Ahora sé que quiero ser feliz contigo, ahora sé que quiero ser feliz sin ti.

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