28/11/09
Simply Nothing
Sabes, cuando un instante en principio fugaz e insignificante, sucede que se vive como la detención momentánea del tiempo, como pausa y tensión en una corta distancia, intensidad que provoca la profunda caída en la atmósfera de una mirada interrogante. Calma y silencio, que los ojos hablen, y después la mente interprete lo que la imaginación crea conveniente. Principio de un camino que no lleva a ninguna parte, únicamente a donde los prudentes pasos inseguros quieran dejar que te desplaces. Negro fuego brotando de la fuente que emana deseo, la primicia de una interacción que se produce tras una larga y dura persecución pasiva. Concepto del momento, de la simplicidad de la nada se crea un boceto, borroso y disperso, el cual se recuerda aunque no deba suponer consecuencia alguna, seguramente en ningún momento ni lugar lo haga. O tal vez sí, y entonces la providencia augurará tal metáfora del encuentro bilateral e inconexo, tan intangible en su contexto al azar propagado. Será recordado el lugar, aproximada la hora, en la retina escrita la imagen, mínima unidad medible de un recuerdo agradable, pero que por ello, resultará inolvidable.
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