4/11/09
Anhelo
Como un día de aquel eterno verano, el sol resplandeciente, imágenes de hace años. Ilusiones pendientes fluyen espontáneas, alborotan mi mente sin ni siquiera enseñarme nada. Desplazado, siempre tarde o temprano, sintiendo el tacto, lejos estando. De suaves noches hablo, brillantes días, serpenteantes travesías. Y más cercanos son los llantos que en jaulas siguen esperando, reflejos que pronostican el renacimiento de un cambio que trajo consigo todo cuanto es necesario recordar. Aire frío, corazón tentado, estado congelado. Espero impaciente la llegada de un nuevo anhelo, las fuerzas surgen ahora que nada por complacerlas hacer puedo. Estancadas en un rincón del longevo vacío guardarán los deseos de ser puestas en libertad, de que de una vez por todas llegue a ser verdad, impulsarse alto y no pensar en bajar. Un principio, una finalidad. Que de tantas veces, pueda ser ésta, aunque todavía saboreemos el último escalón superado, el próximo ya se hace de rogar. Momento de planear, dejar de preguntar.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

Todo llega Peter... cada escalón es una época, y pueden ser amargos... pero para saber de su amargura e cada uno de ellos... tiene que localizarse cerca algo dulce para poder distinguir... no hay prisa para el siguiente peldaño, doy fe.
ResponderEliminar