12/3/11
Empty Spaces
Reflejos en el asfalto, sumido en angostos pasillos, consumido hasta la extinción, desechado y abandonado por un cielo que no deja ver el sol una vez más. Sofocado por máscaras irreconocibles, lo único que tengo es fe, porque el silencio descorazona, evoca el lado apático, condena al destierro, succiona el alma y dirige el mundo al desconsuelo. Siniestra prisión, sin paredes, sin ventanas, tan solo la cama y la nada, subconsciente apagado, deseos neutralizados, frío suelo, resbaladizos escalones de intermitente motivación, devoción por un ser lejano, extraño y absolutamente mitificado, adorado por su perfección, color pasión. Brechas en el tiempo, vacío en la mente, paranoia permanente en calma, pausa, respiración agitada y junto a la mirada perdida el todo, el molesto ruido, escondido en el laberinto de conexiones indecisas, cuentos para no dormir, fantasmas del pasado, fragmentos desordenados, mentiras que matan por dentro, suculento, desesperado pensamiento, se mece con el viento, tarde y despacio, fácil de predecir, difícil de decir. Arrastrar las cadenas, lágrimas resecas, de inocente pena, locura pasajera que inhabilita toda respuesta, preguntas jamás formuladas, dudas enterradas en la arena de un mar de miradas mal interpretadas. Palabras sueltas, tiembla la tierra, la noche aguarda y el destino llama al ayer, no habrá suerte hoy, ni tampoco mañana. Algún lugar albergará los restos de un desdibujado corazón, que terminó por olvidar cómo amar.
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