Quiero gritar hasta que la garganta se desgarre sumergida
en un mar de lágrimas incesantes. Y quiero ahogarme, que no pueda respirar
aunque haya aire, en caída libre por un abismo sin fondo lanzarme, impedir
desatarme, una y otra vez arder y quemarme en un infierno sin luz desangrarme, rojo brillante.
Quiero gritar suspendido en el aire, rodeado de mariposas
nunca querer acostarme. Y quiero esperar eternamente al amanecer, acompañado
por el puro placer de la necesidad, buscar, insistir y lograr encontrar la
razón del ser, completar mi mitad, cerrar los ojos sabiendo que nada cambiará
al despertar.
Quiero gritar sin pensar, no justificar el parar por
sudar o por cansancio arriesgarlo todo y abandonar. Y quiero desde lo más alto
respirar, imaginar un lugar en el que estar y con el tiempo lograr llegar
olvidando las escusas y el justificar. Sólo caminar, viajar dejando a los días
sedientos atrás.
Quiero gritar y sonreír al terminar de llorar tumbado bocarriba
en medio de ningún lugar. Y quiero querer recordar cada instante, merecer el
hacerlo cada día de aquí en adelante, conscientemente avanzar celebrando el
tiempo restante. Abandonar el estado inerte, quiero sentir, y volver a escribir
sin querer.

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