Y a los sueños impedí seguir progresando en su eterna desdicha, para alcanzar la paz a través de negar la necesidad de afecto ajeno, que cuando aparece suele recordarme lo lejos que estoy de poseerlo. Por acumulación de errores, acusaciones, situaciones confusas, incertidumbre, pasividad, cobardía y, por qué no, falta de adaptación e improvisación. Lamento tantas cosas, y añoro tantas otras, que en multitud de ocasiones me repito y me acabo creyendo, siendo en parte verdad, que mi futuro se convierte en un intento desesperado por construir de nuevo todo tiempo pasado. Pues si existe la forma de innovar en cuanto al comportamiento, investigando no la encuentro, y esperando tan solo veo a la vida pasar de largo.
Así me hallo, así me lo estoy contando y de nuevo siento cómo le sigo dirigiendo la palabra a la nada, asemejándome a una gota de agua, en medio de la lluvia, que creyéndose tan distinta, única e ilusionada durante la caída, acaba dándose de bruces contra el suelo y siendo arrastrada sin remedio hacia su destino. Aunque puede que, después de todo, esto no sea más que un cúmulo de circunstancias, casualidades o mero azar, al que he sido sometido. Una vez más, sigo siendo tan poco conciso. Pues este soy yo, al menos por esta noche, en este momento. Quizá mañana esté sonriendo, pero hoy, sigo sin tener nada que celebrar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario